Fundada
en 2026 en São paulo, SP.
¡Hola! ¡Mi nombre es Ana Paula!
Vivo en São Paulo con mi familia y mis gatitos: Markin, Isa, Salém y Merlin. ¡Me encanta tecer piezas de ganchillo y punto, especialmente mantas y abrigos coloridos!
Mi historia con el ganchillo
Al igual que muchos y muchas de ustedes, aprendí a tejer a ganchillo con mi abuela Antonia Rosseto Lopes, hija de inmigrantes italianos, cuando ella vivía en Botucatu (SP).
Yo tenía unos diez años y pasaba unos días de vacaciones con mi prima Rosana en su casa. En esa época, ella nos enseñaba a hacer muñecas de trapo y de mazorca de maíz para pasar el tiempo, porque no llevábamos juguetes a los viajes.
Mi abuela hacía tapetes hermosos, bordes para manteles y paños de cocina, con puntos diminutos de ganchillo, un hilo muy fino (Clea) ¡y aguja número 2!
Hoy en día, me siento realizada creando mantas y abrigos de ganchillo, especialmente con los squares (cuadritos de la abuela), que me hacen recordar mis tiempos de niña en casa de mi abuela, sus historias y peripecias, ¡y su risa fuerte, casi llorando de tanto reír!
A la izquierda, yo con diez u once años, cuando aprendí a bordar con mi madrina Izelda, mi segunda madre. Cada punto era una historia, una conversación, un consejo, un aprendizaje para toda la vida.
Abajo, en la foto de 1972, a la izquierda, mi madre Idalina, mi madrina Izelda, mi padrino Antonio, dos de mis hermanos, Paulo y Tiguez, y mi primito Vitor, delante de su casa en Bernardino de Campos, interior de São Paulo, donde pasábamos todas las vacaciones, días festivos y un poco más.
Allí aprendí a hacer punto con mi primas Angélica y Vera, quienes me prestaban lanas y agujas para practicar. ¡De ese período guardo los mejores recuerdos de mi infancia y adolescencia!
Aún conservo la primera revista de ganchillo que me regalaron, a los doce años, con la que aprendí a hacer muestras de ganchillo y punto, puntos diferentes, trenzas, los aumentos y disminuciones en las mangas o en el cuerpo, en prendas que me quedaban pequeñas. Era un verdadero laboratorio de intentos... ¡me encantó pasar por todo eso!
También guardo algunos ejemplares de Mon Tricot, con patrones de chaquetitas y zapatitos que hice para mis hijos.
ana paula lopes
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